Expectativas: Juego vs. Resultados

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El que está en una fase resultadista, hasta que no da todo por perdido, no se tranquiliza. Es la única manera que tiene de tranquilizarse. Porque no hay nada interno que lo pueda tranquilizar, sólo los resultados externos. Al perder todo, se convence que ese no era el camino, que debe haber otro, donde sí sigue más allá de un resultado. Ahí uno entra en contacto con los factores internos, con uno mismo.

Si al jugador le importa más ganar que mejorar, será apasionadamente competitivo pero no llegará a los grandes lugares de excelencia. Y se nota esa prioridad de ganar por la desesperación por los resultados. La desesperación se nota por lo mal que se pone cuando no le va bien.

Por eso puedo decir, que el verdadero juego tiene como oponente al resultado. Es decir, si consigue imponer un ritmo crucero, el resultado se entrega. Pero si el resultado gana y es el que va marcando el ritmo, entonces pierde el jugador. De hecho, el juego fluye mejor cuando no hay expectativas de resultados.

Rafa Beltrán

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